Descripción y contexto
El chucho, también conocido como alfandoque, es un instrumento de percusión mestizo tradicional de la región andina colombiana. Su estructura y uso reflejan el mestizaje entre tradiciones indígenas y campesinas. Se emplea para acompañar a conjuntos de cuerdas, percusión y voces en ritmos típicos como sanjuaneros, cañas y rajaleñas, representativos de la música tolimense. Entre los pueblos Sáliba de los Llanos se evidencian antecedentes del instrumento, lo que confirma su raíz indígena y su evolución hacia un formato mestizo artesanal (CantaTierra, 2018).
La elaboración del chucho representa un saber ancestral transmitido por tradición oral, donde convergen conocimientos sobre el manejo de la guadua y el aprovechamiento sonoro de las semillas. Su construcción mantiene viva la relación entre naturaleza y música, propia de la cosmovisión andina. En la cultura tolimense, el chucho ocupa un lugar importante dentro del conjunto folclórico, aportando textura rítmica y color sonoro a las interpretaciones de sanjuaneros y rajaleñas. Este oficio no solo simboliza la identidad mestiza del territorio, sino también la continuidad del arte manual y la sensibilidad del luthier tradicional colombiano.
Proceso de construcción
- Secado y Curado: Se seca la guadua a la sombra y en un lugar fresco. Luego se cura al fuego leve o con boráx para proteger la fibra.
Finalmente se almacena en estantes elevados, lejos de la humedad y la luz directa.
- Ensamblado: Se colocan palillos cruzados en la parte interna del tubo para modular el sonido cuando se esté interpretando el instrumento.
- Carga: Se introducen semillas (Achira o Pionía) y se cierran los extremos con rejillas hechas con los mismos palillos.
- Acabado: Se aplica sellador, se pule con lija de diferentes gramajes, se decora a gusto y finalmente se encera
Especies vegetales del bosque andino utilizadas: